Lo esencial: Un offsite corporativo en una villa privada de Costa Rica funciona cuando el objetivo es que el equipo conviva, no que asista a sesiones. En Odisea Retreats, dos villas contiguas frente al mar en Playa Junquillal suman 10 habitaciones con baño privado, dos piscinas, chef privado y un concierge en sitio, a una hora y cuarto del aeropuerto de Liberia. Para equipos de 10 a 20 personas.
Casi todos hemos estado en el otro offsite. Una sala de hotel sin ventanas, el aire acondicionado al máximo, un coffee break con las mismas galletas a las diez y a las tres. A las seis de la tarde cada uno sube a su habitación, el director aparece en el bar del lobby con desconocidos, y la conversación que importaba, la que iba a arreglar lo que no se arregla por correo, nunca llega a pasar. El equipo vuelve a casa con una presentación nueva y la misma dinámica de siempre.
¿Por qué un estate privado y no un hotel para un offsite?
Por tres cosas que un hotel no puede dar aunque quiera. La primera es la privacidad real: en un estate privado no hay otros huéspedes, no hay lobby, no hay un grupo de otra empresa en la sala de al lado. Lo que se dice en la mesa se queda en la mesa.
La segunda es la conversación continua. En un hotel el equipo se junta para las sesiones y se dispersa el resto del día. En una villa comparten el desayuno, el almuerzo largo, la piscina, el atardecer y la cena en la misma mesa. Las decisiones importantes rara vez salen en la sesión de las nueve; salen en la segunda noche, cuando ya nadie está actuando.
La tercera es el lugar. Playa Junquillal es una de las playas menos desarrolladas de Guanacaste. No hay bulevar, no hay vida nocturna, no hay a dónde escaparse. Para un offsite eso no es una limitación, es la condición: el equipo se queda junto porque el sitio lo propone.
Y la parte honesta: un estate privado no es un centro de convenciones. No hay salón para 200 personas, ni room service a las tres de la mañana, ni un equipo de eventos esperando detrás de una puerta. Es para equipos de 10 a 20 personas que quieren trabajar cerca, comer bien y dormir con el mar de fondo.
¿Cómo se trabaja en una villa diseñada por un arquitecto?
Las dos villas de Odisea las construyeron Patrick, arquitecto, y Valérie, artista, y se nota en cómo se usan los espacios. Villa Diosa del Mar tiene una sala exterior abierta con techos abovedados, con sombra y brisa, donde cabe una plenaria entera sin que nadie sienta que está en una reunión. Cuando el calor aprieta o hay que trabajar con pantallas, el comedor interior con aire acondicionado hace de sala de trabajo.
Villa Hermes es otra cosa: doble altura, techo abovedado de madera, y todas las habitaciones con vista al mar. Es la villa de las sesiones pequeñas y de las conversaciones de a dos en la terraza. Tiene espacio para yoga bajo petición, y los equipos que arrancan el día con una práctica suelen hacerla ahí, antes del desayuno.
Las dos tienen wifi de alta velocidad, aire acondicionado en todas las habitaciones y cocina completa. Cualquier equipamiento adicional que el equipo necesite se coordina con antelación con el concierge.
¿Cómo se reparte un equipo entre dos villas?
Esta es la pregunta que más nos hacen los organizadores, y la respuesta que damos sorprende: no repartan por jerarquía. Poner al liderazgo en una villa y al resto en la otra reproduce exactamente la distancia que el offsite venía a cerrar.
Lo que funciona mejor es repartir por ritmo. Los que madrugan, hacen yoga o quieren silencio para preparar su parte duermen en Hermes. Los que se quedan hasta tarde en la fogata, en Diosa. Las habitaciones tienen baño privado y aire acondicionado en ambas villas, así que nadie comparte baño con un colega, que es la primera queja de cualquier retiro mal planeado.
Durante el día las dos casas se usan como un solo lugar: plenaria en la sala abierta de Diosa, grupos de trabajo repartidos entre terrazas, piscinas y el comedor con aire. El mismo concierge, Luca, atiende a las dos, y el mismo chef cocina para todos.
Una agenda de tres días que sí produce decisiones
La hemos visto funcionar muchas veces. No es la única, pero es un buen punto de partida.
- Día 1. Transfer privado desde Liberia (LIR), una hora y cuarto. Llegada a media tarde, habitaciones, piscina. Nada de agenda. Atardecer en la terraza y cena del chef en la mesa larga. El trabajo real empieza acá, aunque nadie lo llame así.
- Día 2. Sesión de mañana, de ocho a mediodía, en la sala abierta. Almuerzo largo. Tarde libre de verdad: surf en Avellanas o Playa Negra, masajes en la villa, kayak, o nada. Una sesión corta a las cinco, antes del atardecer, para cerrar lo que quedó abierto. Cena y fogata.
- Día 3. Desayuno sin prisa, sesión de cierre con los compromisos escritos, y salida. Si el calendario lo permite, una noche más cambia por completo lo que el equipo se lleva.
El detalle que importa: el chef cocina a la hora que marca la agenda, no al revés. Si la sesión se alarga, el almuerzo espera. Eso en un hotel no existe.
¿Qué pide un organizador de offsite que no pide una familia?
Un solo interlocutor. El organizador de un offsite no quiere coordinar transfers, chef, instructor de surf y masajista por separado. En Odisea todo pasa por el concierge en sitio: la lista del equipo, las restricciones alimentarias, el horario de las sesiones, los transfers de ida y vuelta de todo el grupo, las actividades opcionales de la tarde. Leé más sobre cómo funciona la experiencia de chef privado y el transfer desde Liberia.
También pide calma para trabajar. Junquillal queda a 30 o 45 minutos de Tamarindo, lo bastante cerca para una cena de cierre en el pueblo si el equipo lo quiere, y lo bastante lejos para que el ruido nunca llegue a la mesa de trabajo.
¿Cuándo conviene y cuándo no?
Conviene si son entre 10 y 20 personas, se quedan dos o más noches, y el objetivo es cohesión, estrategia o una decisión difícil que necesita tiempo compartido. No conviene si el equipo supera las 10 habitaciones, si la agenda es de conferencia con proveedores externos y pantallas gigantes, o si lo que el grupo quiere de noche es Tamarindo. Para esos casos lo decimos sin rodeos.
Si el grupo es más chico, una sola villa alcanza. Escribimos sobre eso en cuándo conviene reservar las dos villas y cuándo una sola, y sobre cómo organizar un retiro de bienestar, que comparte buena parte de la logística.
Dónde organizarlo
- Las dos villas juntas: Odisea Retreats, 10 habitaciones frente al mar →
- Villa Hermes — villa de arquitectura, todas las habitaciones con vista al mar →
- Villa Diosa del Mar — retiro de arte frente al mar →
- Enviá la lista del equipo y las fechas al concierge →
Preguntas frecuentes
¿Para cuántas personas sirve Odisea como sede de un offsite?
Las dos villas juntas suman 10 habitaciones, todas con baño privado y aire acondicionado. Funciona bien para equipos de 10 a 20 personas, según cuántos compartan habitación. Enviá la lista al concierge antes de reservar y te confirmará la distribución entre Villa Diosa del Mar y Villa Hermes.
¿Hay wifi suficiente para trabajar?
Sí. Las dos villas tienen wifi de alta velocidad y aire acondicionado en todas las habitaciones. Para sesiones con pantallas, el comedor interior de Villa Diosa del Mar tiene aire acondicionado. Si el equipo necesita equipamiento específico, coordinalo con el concierge antes de llegar.
¿Cómo se llega desde el aeropuerto?
El aeropuerto internacional de Liberia (LIR) queda a una hora y cuarto, una hora y veinte en carro. El concierge coordina transfers privados para todo el grupo, de ida y de vuelta, con un solo horario que armás vos. En temporada de lluvias se recomienda 4x4 si alguien alquila carro.
¿Cuál es la mejor época para un offsite en Guanacaste?
La temporada seca, de diciembre a abril, trae sol estable. La temporada verde, de mayo a noviembre, es más tranquila, más verde y suele tener más disponibilidad entre semana, con lluvia normalmente de tarde. Lo contamos en detalle en la guía de la mejor época para visitar Guanacaste.
¿Se puede reservar una sola villa para un equipo chico?
Sí. Villa Diosa del Mar y Villa Hermes se reservan también por separado, cada una con cinco habitaciones, piscina y acceso a la playa. Para equipos de hasta diez personas una villa suele ser suficiente; el concierge te ayuda a decidir según la lista y la agenda.



